Salta y Brasil, unidas por la devoción a Nuestra Señora de Aparecida

Compartimos con la comunidad de Vaqueros la Celebración Eucarística en ocasión de la dedicación del Templo y del Altar de la parroquia de la Resurrección del Señor y Señora de Aparecida, ceremonia que fue presidida por el Arzobispo Emérito de Aparecida, Brasil, cardenal Raymundo Damasceno Assys.

La ceremonia dio comienzo con las palabras de bienvenida del Arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, que agradeció la presencia del Arzobispo brasileño, quien llegó a Salta para encabezar la consagración del templo en representación del Papa Francisco. El arzobispo destacó el trabajo y la colaboración de toda la comunidad de Vaqueros en la concreción del templo que hoy es consagrado, como así también resaltó el trabajo del cura párroco del lugar, Martín Farfán, quien estuvo al frente del proyecto del templo desde sus inicios, hace cinco años.

Luego, los profesionales a cargo del proyecto y ejecución del edificio detallaron los diferentes aspectos arquitectónicos y su significado, explicando que la premisa del diseño fue lograr “un espacio bello, cálido y sencillo, donde todo lo que nos rodee nos recuerde el Misterio de la Salvación, Pascua de Nuestro Señor Jesucristo, centro y fundamento de nuestra fe”. 

Durante su homilía, el cardenal Assys hizo una breve reseña histórica acerca de la advocación de la Inmaculada Concepción Aparecida, que es la Santa Patrona del Brasil, proclamada desde 1931 en la Ciudad de Río de Janeiro. Es una imagen pequeña, de 36 centímetros, color negro, que fue encontrada por un grupo de pescadores en el río Paraíba, en el sur brasileño, en el año 1717, por lo cual este año se celebran los 300 años del encuentro de Nuestra Señora Aparecida.

El arzobispo consideró que “la presencia de la imagen de la Virgen de Aparecida aquí en Salta es una señal de la unión y solidaridad entre los pueblos de Brasil y Argentina; nosotros soñamos siempre con una Latinoamérica cada vez más solidaria y unida, no sólo desde el punto de vista político o económico, sino también cultural y religioso" El prelado también expresó el deseo de "que la Madre de Aparecida pueda interceder, junto a Jesucristo resucitado, por muchas bendiciones para esta parroquia, para toda la comunidad de Vaqueros y para toda la provincia y el país”.

Posteriormente, los sacerdotes procedieron a los rituales propios de la consagración del templo: la unción del altar y las paredes; la incensación de la iglesia, la iluminación del altar y el templo y por último, la colocación de las reliquias debajo del altar.

La ceremonia culminó con la entronización de la imagen de la Inmaculada Concepción Aparecida en el altar y la entrega de una medalla de reconocimiento por la tarea realizada como servidora de la Iglesia, a la señora Luisa Díaz de Díaz, una de las impulsoras de la construcción del templo en Vaqueros. La medalla de oro fue entregada por el Arzobispo de Aparecida.


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