Mi sostén

Sin duda alguna mi esposa y mis cuatro hijos. Sin su amor y su apoyo incondicional nada hubiese logrado.


Mis hermanos y mis hermanas, mi querida madre, mis amigos de la infancia.


Nuestro Señor y la Virgen del Milagro que iluminan mi vida y guían mi camino.


El pueblo salteño con su apoyo y su crítica, pero siempre con su inmenso afecto. Es la gente la que cada día me da más fuerza, más ganas de hacer posible que todos vivan mejor. Y eso sólo se logra trabajando, no hablando.


Gracias a todos ellos. Gracias a cada uno de ellos.

 




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